jueves, 1 de octubre de 2020

¿Cuáles son las primeras manifestaciones del lenguaje de nuestro bebé?

 

Nuestro bebé ya nació, y es frustrante, sobre todo para padres primerizos comunicarse con el bebé, sin embargo, el bebé ya se comunica, se comunica mediante el llanto, y esa comunicación solo irá mejorando a través de los meses y años, solo es necesario mantener la calma, no frustrarse y no morir en el intento.

En el momento del nacimiento ninguno de los órganos indispensables para el habla está desarrollado. Harán falta algunos meses para que estos adquieran una cierta madurez y para que se organice el aparato que sirve para la producción vocal.

Pero esto no impide que el bebé ya se comunique con sus familiares. La primera forma del lenguaje de un bebé es el llanto, con el que expresa lo que siente. También, gracias a esos gritos se comunica con sus padres. Sus gritos lo dicen casi todo: tiene hambre, esta mojado, tiene demasiado calor, tiene sed, no se siente seguro... en definitiva, un bebé, siempre tiene una buena razón para gritar. Antes de finalizar el primer mes, el bebé modula sus gritos. A medida que pasan las semanas y con ayuda de la experiencia, los padres cada vez sabrán interpretar mejor los llantos de su bebé y también serán más capaces de soportarlos.

Las investigaciones realizadas sobre los gritos comunes a todos los bebés has permitido poner de manifiesto varios tipos de gritos que tienen significados distintos.

  • Un grito de hambre se caracteriza por su sonido estridente, seguido de una inspiración; se acompaña de un corto silbido y luego de un periodo de silencio. El niño espera a ver si sus padres le satisfacen.
  • Los gritos de cólera se expresan con varios timbres de voz, depende de la fuerza con la que el aire pase entre las cuerdas vocales. Pero todos tienen un punto en común: son agudos y ponen realmente a prueba los oídos de los padres.
  • El grito de dolor también es característico. Un primer grito, seguido de un silencio y luego de una inspiración, es el inicio de una serie de gritos espiratorios.
  • El grito de frustración es una variante del grito de dolor. Se reconoce porque es un grito seguido de un largo silbido de inspiración. Estos gritos que siempre se repiten, son por ejemplo los que emite un bebé si se le retira el seno o el biberón cuando todavía tiene hambre.
  • Por último el grito de placer es breve y fuerte, y precede a los gritos de alegría.
A partir de las 3 semanas, los padres enseguida reconocerán los pequeños gritos destinados a atraer su atención. Todos esos gritos requieren una respuesta. Por otra parte, la mayoría de los padres empieza hablando a su bebé por encima de la cuna, tranquilizándole con su presencia.

Algunos bebés pasan por un episodio de gritos difíciles de interpretar. Son llantos que se producen al finalizar el día, sin ninguna razón aparente y casi siempre a la misma hora. Habrá que esperar que el bebé tenga de 3 a 4 meses para que pierda esa costumbre. La cólera del bebé es más o menos marcada y más o menos larga según los niños. Aún no se ha encontrado ninguna razón médica comprobada para estos casos. Simplemente existen dos interpretaciones. Para algunos, es una forma de expulsar el exceso de energía acumulada a lo largo del día, mientras que para otros se trata de un temor ancestral relacionado con el final del día y el miedo a la noche. Resulta curioso constatar que estos bebés no piden necesariamente que se les coja en brazos; a menudo la sola presencia de la madre, cerca de su cuna, les tranquiliza.

El bebé también se da otra forma de expresión muy precoz que le permite transmitir a sus padres un cierto número de informaciones y establecer una relación con ellos: las expresiones del rostro. Es algo innato y común a todos los bebés del mundo. Transmiten placer, miedo, fastidio, angustia y sosiego. Eso es particularmente interesante en la relación que se establecerá entre el niño y los que le rodean, y estos movimientos del rostro permiten la interpretación de emociones y sentimientos: al niño le gusta algo o lo detesta y puede reconocerlo.

Unos padres serenos, que explican a su bebé que no comprenden exactamente qué le sucede pero que están ahí para ocuparse de él y reconfortarle, impiden que el niño caiga en el ciclo infernal del llanto.
La primera forma de comunicación del bebé con el medio que le rodea se manifiesta por medio del llanto, el grito y las expresiones de su rostro.


Referencias

Schilte, M. R. (2008). Gugu-tata Mi bebé ya habla. Barcelona: Larousse.

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