martes, 27 de octubre de 2020

El tomismo (Santo Tomás de Aquino)

Llevamos ya recorrido por la Historia de la Pedagogía, desde Sócrates, pasando por Platón y Aristóteles, seguidos por San Agustín, uno de los doctores de la Iglesia Católica, y llegamos a la Edad Media, ya vimos como era la educación y las escuelas en la Edad Media, marcada por el gran oscurantismo que envolvió esa época, la iglesia católica dominaba el pensamiento, estaba prohibido cuestionar los dogmas de fe; sin embargo, la iglesia construiría a través de Santo Tomás de Aquino una conciliación entre la filosofía y la fe. Santo Tomás logra hacer flexible y dócil el aristótelismo a todas las exigencias de la explicación dogmática.

Santo Tomás de Aquino.

Tomás, vástago de los condes de Aquino, nació en Roccasecca (cerca de Cassino) hacia 1225 o 1226. Fue alumno de Alberto Magno en París y Colonia; posteriormente, maestro de teología en la Universidad de París y de Nápoles. Murió el 7 de marzo de 1274 en Fossanova (cerca de Terracina) y sus escritos principales son: Summa contra gentiles, Summa Theologiae; Comentario a Aristóteles, Comentario a Boecio; Comentario a las sentencias de Pedro Lombardo.

El fundamento del sistema tomista es la rigurosa determinación de las relaciones entre fe y razón. La razón no puede demostrar todo lo que es pertinencia de la fe o la fe misma perdería todo mérito, pero puede servir a la fe en tres modos diversos. En primer término, demostrando los supuestos racionales o preámbulos de la fe, es decir, aquellas verdades cuya demostración es necesaria para la fe misma. No se puede creer en lo que Dios ha revelado si no se sabe que hay Dios. La razón natural demuestra que Dios existe, que es uno, que posee los atributos que se le pueden atribuir al considerar las cosas que ha creado. En segundo lugar, la filosofía puede utilizarse para aclarar (que no significa demostrar) las verdades de la fe. En tercer lugar, puede debatir las objeciones que hacen a la fe y demostrar su falsedad. 
Por otra parte la razón humana posee una verdad que le es propia. Los principios de los cuales parte, son verdaderos porque le han sido dados por Dios. Por consiguiente, las verdades de razón no pueden ser nunca incompatibles con la verdad revelada: unas y otras se derivan de Dios. Sin embargo, cuando se manifiesta una oposición es indicio de que no se trata de verdades racionales sino de conclusiones falsas: la fe es la regla de la razón. De tal forma, Tomás reconocía a la investigación racional una autonomía propia, si bien sometiéndola a la fe que la guía en su correcto proceder.

La pedagogía en Santo Tomas


En la poderosa síntesis tomista del aristotelismo y la doctrina cristiana no son pocas las observaciones susceptibles de ser aplicadas en la educación. Sin embargo, el problema solo se aborda, ex profeso, desde el punto de vista exclusivo de la educación intelectual.

En efecto, la ética y la política de Santo Tomás concuerdan en concebir la educación moral como obra esencialmente disciplinadora de las disposiciones prácticas. De lo que se trata es de obligar a la adquisición de buenos hábitos o disposiciones mediante reiteradas elecciones en un mismo sentido. La educación moral, no es pues una mera preceptística, sino sobre todo ejercicio; en ella, el maestro, si bien no puede hacerlo todo puesto que es indispensable la colaboración del discípulo, desempeña el papel principal.
 
Si bien es verdad que solo Dios al infundirnos en el alma los primeros principios, enseña interiormente, no por eso se debe excluir que el hombre enseña desde el exterior.

El maestro no comunica su ciencia al alumno, sino que ayuda a éste a formarse dentro de sí una ciencia análoga a la del maestro. Su acción es parecida a la del médico, quien, no obstante que actúa exteriormente, ayuda a la naturaleza a obrar interiormente y a restablecer la salud.

Más aún, los signos o palabras empleados por el maestro son más aptos para generar el proceso intelectual del conocimiento que las imágenes sensibles, puesto que son signos de significados inteligibles. De ésta forma, Santo Tomás no solo valoriza la acción del maestro, sino que la orienta en aquella dirección intelectualista y verbalista que caracterizará más adelante a la tradición contrareformista que se inspiró sobre todo en él.

Hasta aqui el post, espero haya sido de su agrado y utilidad

jueves, 1 de octubre de 2020

¿Cuáles son las primeras manifestaciones del lenguaje de nuestro bebé?

 

Nuestro bebé ya nació, y es frustrante, sobre todo para padres primerizos comunicarse con el bebé, sin embargo, el bebé ya se comunica, se comunica mediante el llanto, y esa comunicación solo irá mejorando a través de los meses y años, solo es necesario mantener la calma, no frustrarse y no morir en el intento.

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