sábado, 2 de septiembre de 2017

Aristóteles: La política y la Educación

Posted by Emmanuel Urias on septiembre 02, 2017 with No comments
Buenas tardes queridos lectores, hemos llegado a la parte de las teorías de Aristóteles que más nos interesa como pedagogos, la política y la educación. Aristóteles nos cuenta como está estrechamente ligada la política y la educación con la ética, llama al hombre un animal político y a la política como la vida social del hombre. Pues bien, veamos esta última parte de los post de Aristóteles


Aristóteles: La política y la educación


Estrechamente conectada con la Ética esta la Política, o sea, la ciencia de la vida social del hombre. En efecto, el hombre es esencialmente un "animal político", es decir, un animal que vive en sociedad con sus semejantes; y fuera de esta sociedad no puede alcanzar la virtud. Pero precisamente por esa razón el Estado, que regula la vida social, no solo tiene la obligación de velar por el bienestar material de los ciudadanos, sino también, y sobre todo, por su educación moral para conducirlos a la virtud.

A diferencia de Platón, Aristóteles no se tomó el trabajo de delinear un modelo de Estado ideal desprovisto de fundamento en la realidad histórica. "Es necesario tener presente -dice- un gobierno que no solo sea perfecto sino también factible y que pueda adaptarse fácilmente a todos los pueblos". Para ello estudia las formas de gobierno históricamente existentes, con el objeto de determinar cuál es la mejor. Distingue tres tipos fundamentales de gobierno: la monarquía o gobierno de un hombre solo; la aristocracia o gobierno de los mejores; la democracia o gobierno de la multitud. Esta última se llama politeia o gobierno por atonomasia cuando la multitud gobierna en provecho de todos. A estos tres tipos corresponden otras tantas degeneraciones: la tiranía que es una monarquía que tiene como fin la ventaja del monarca; la del monarca; la oligarquía; que tiene como fin la ventaja de los pudientes; la democracia; que tiene como fin la ventaja de los pobres. El mejor gobierno es aquél en que prevalece la clase media, es decir, el formado por ciudadanos de una modesta fortuna. Este gobierno evita los excesos que se verifica cuando el poder cae en manos de quienes no tienen nada o tienen demasiado.

Al delinear la mejor forma de gobierno, Aristóteles parte del principio de que todo gobierno es bueno con tal de que se adapte a la naturaleza del hombre y a las condiciones históricas. Por tanto, no afirma la superioridad de ninguna de las tres formas de gobierno sobre las restantes, sino que más bien se preocupa por definir las condiciones necesarias para que cualquier tipo de gobierno alcance su forma mejor. La primera de tales condiciones es de carácter moral: El Estado debe tener en cuenta que la vida más alta del hombre no es la práctica, sino la teorética, es decir, la vida que realiza las virtudes más elevadas que son justamente las virtudes dianoéticas. Otras condiciones son el número de ciudadanos, que no debe ser ni demasiado grande ni demasiado exiguo (escaso, insuficiente), y a la situación geográfica, o sea el territorio del Estado. Importante es también la consideración de la índole de los ciudadanos, que debe ser valerosa e inteligente, como la de los griegos que son, según Aristóteles, lo más aptos para vivir libremente y dominar a otros pueblos. Es necesario que todas las funciones estén bien distribuidas y que se formen las tres clases que Platón quería para su Estado ideal (gobernantes, guerreros y artesanos); sin embargo, Aristóteles rechaza la comunidad de los bienes y de las mujeres.

Función esencial del Estado es la educación de los ciudadanos que será uniforme para todos y enderezada no solo a la preparación no solo a la preparación para la guerra, sino también para la vida pacífica y, sobre todo, para la virtud. Sin embargo de la educación y de la vida política se excluirá a los esclavos. Según Aristóteles existen hombres que son "esclavos por naturaleza", es decir, que por inclinación natural son incapaces de actividades verdaderamente humanas y libres, es decir, actividades teoréticas: esos hombres han nacido para obedecer, no para mandar, y es justo que sean propiedad de otros hombres.

Dado que solo debía ser ciudadano quien disponga de "ocio" "para la formación de la virtud y para la actividad política", el ideal educativo de Aristóteles es netamente "liberal", y no solo condena todas las artes mecánicas como indignas del hombre libre y susceptibles de generar una sensibilidad tosca y vulgar, sino que propugna porque las mismas ciencias teoréticas se estudien sin finalidades profesionales. El estudio debe ser desinteresado; también el arte (junto a la música, Aristóteles atribuye importancia al dibujo) debe practicarse en medida que no rebase el punto necesario para afinar el gusto.

En la Política y en la Ética Nicomaquea (un escrito, De la Educación, se perdió) Aristóteles imparte toda una serie de consejos específicos de índole higiénica y pedagógica para las diversas edades del crecimiento, inspirados por los general en un extraordinario buen sentido, que en algunos aspectos parecen preludiar la educación del "gentilhombre" que en los tiempos modernos sería admirablemente esbozada por Locke. Así sucede por ejemplo con la insistencia sobre las buenas costumbres que deben adquirirse a temprana edad.

Pero la enorme influencia de Aristóteles sobre la educación posterior no se debe tanto a sus consejos en cuanto tales como al conjunto de su doctrina, y más particularmente de su psicología y su ética. Su naturalismo, que atribuye una importancia particular en cada fase del desarrollo en cuanto tal, exige una didáctica gradual y ligada a los sentidos y a la imaginación, así como una educación moral basada en hábitos y en el dominio de si mismo conquistado con el ejercicio; por otra parte, su finalismo y la supuesta superioridad de lo teorético sobre lo práctico tiende a hacer prevalecer la educación intelectual sobre cualesquiera otras, y a desarrollar aquella sin conceder mucha autonomía al educando, puesto que a éste no se le pide que busque por cuenta propia nuevas sendas del conocimiento: el conocimiento es lo que es, una contemplación de las formas preconstruidas de la naturaleza susceptible de contemplamiento, pero no de cambios radicales, en las partes en que está ya realizadas. En efecto, realizar es obra más bien del universal intelecto activo que del hombre históricamente determinado. A esto se debe que Aristóteles en el curso de la historia, represente alternativamente, de acuerdo con las circunstancias históricas, una instancia de liberación con respecto a cualquier traba de índole sobrenaturalista al desarrollo del hombre natural, o bien, una instancia en pro de formas educativas de carácter autoritario e intelecualístico encaminadas a hacer respetar, tanto en el ámbito del saber coo de la religión, las formas constituidas y afirmadas. Pero por otra parte, esa misma ambivalencia es un índice de la sin par importancia histórica de su contribución al desarrollo de la civilización

Bibliográfia




"N. Abgano, A. Visalberghi. (Ed.). (1964). Historia de la Pedagogía, Turín, Italia Editorial Fondo de cultura económica Pag, 102-104"
http://www.webdianoia.com/platon/platon_fil_polis_2.htm

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