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  1. ¿Qué es el empirismo?

    sábado, 1 de julio de 2017

    En post anteriores veíamos una introducción acerca del Origen del conocimiento, o sea, como es que se origina el conocimiento en nosotros los humanos, y había varías teórias, entre ellas el Racionalismo, y lo que veremos hoy, que es el empirismo. Comentabamos que en el racionalismo, se obtiene el conocimiento por medio de la razón, sin tener en cuenta la experiencia, pues en el empirismo, se hará exactamente lo contrario, se aprende, mediante la experiencia, sin tener en cuenta la razón. Recuerden que este post, surge de una transcripcion del libro de Hessen titulado Teoría del conocimiento. Pero sin mayor introcucción vayamos a lo que nos ocupa este post, con la pregunta:

    ¿Qué es el empirismo?


    El empirismo
    El empirismo (experiencia), a diferencia del racionalismo que propone la razón como fuente de conocimiento procede de la experiencia, del contacto directo con la realidad. Para el empirismo no existe un caudal de idea situado “a priori” en el pensamiento humano. La conciencia cognoscente no extrae sus contenidos de la razón, sino de la experiencia; el espíritu humano es una esencia, un vacío, una tabula rasa, una hoja en blanco donde se puede escribir, y quien escribe es precisamente la experiencia. Los conceptos que poseemos, incluyendo los más generales y abstractos proceden de la experiencia.


    El racionalismo parte de una idea preconcebida, de una imagen ideal del conocimiento. En el empirismo, por el contrario, se parte de los hechos concretos y, para fundamentar su posición, investiga la evolución del pensamiento y el conocimiento humanos, con lo que pretende proba la capital importancia de la experiencia en la elaboración del conocimiento.


    El niño tiene solamente percepciones concretas de la realidad; sobre la base de la experiencia perceptiva va elaborando paulatinamente representaciones generales y conceptos; todo este trabajo mental procede, orgánicamente, de la experiencia, sin que pueda encontrarse algo parecido a esos conceptos que existen ya definidos en el espíritu o se forman con independencia de la percepción; así que la experiencia viene a ser la única fuente del conocimiento.


    Así como los racionalistas se formaron principalmente en la matemática, si estudiamos la historia del empirismo encontraremos en quienes lo sustentan una fuerte tendencia a las ciencias naturales; lo cual es comprensible, puesto que en estas ciencias es fundamental la experiencia; en ellas se procede a la observación minuciosa de los hechos, con el objeto de llegar a una exacta comprobación; así que el investigador se entrega por completo a la experiencia. Es comprensible que aquellos que trabajan, de manera preferente o exclusiva, en el terreno de las ciencias naturales, y utilizan su método, tiendan a preferir el facto empírico sobre lo racional. Mientras que el filósofo de orientación matemática propende a llevar el pensamiento a la categoría de fuente del conocimiento. Por otro lado, se distingue una forma de experiencia dual: interna y externa; la primera consiste en la percepción de sí mismo, la segunda, en la percepción que permiten los sentidos. Hay una corriente empírica que solo admite esta segunda forma de experiencia, por lo que se llama sensualismo (de sensus: sentido).


    Desde la antigüedad nos encontramos con ideas empiristas, primero en los sofistas y después entre los estoicos y epicúreos. Es precisamente entre los estoicos donde se presenta por primera vez la metáfora del alma como una tabula rasa, imagen que ha quedado como parte de la cultura popular desde entonces.



    John Locke 1632-1704
    Pero el desarrollo sistemático del empirismo no se da sino hasta la Edad Moderna, y en especial es obra de la filosofía inglesa de los siglos XVII y XVIII. Se considera que su fundador es John Locke (1632-1704); quien combate decididamente la teoría de las ideas innatas: el alma es un papel en blanco, donde la experiencia va escribiendo su propio discurso. Existe una experiencia externa (sensación) y una experiencia interna (reflexión); los contenidos de la experiencia son ideas o imágenes simples o complejas, las que a su vez se componen de ideas simples. Las cualidades sensibles primarias y secundarias se conforman con estas ideas simples. Una idea compleja es, por ejemplo, el concepto de cosa o de sustancia, que es la suma de las propiedades de una cosa que son percibidos por los sentidos; el pensamiento no agrega nada nuevo, sino que se limita a unir los datos de la experiencia. En los conceptos que elaboramos no hay nada que no provenga de la experiencia interna o externa.


    Respecto al origen psicológico del conocimiento, Locke adopta una posición rigurosamente empirista; pero procede de manera totalmente respecto del valor lógico. Locke señala que todos los conceptos del conocimiento proceden de la experiencia; pero a su validez lógica no depende de sí misma. Hay verdades absolutamente independientes de la experiencia, y que son, sin embargo, universalmente válidas. Así deben considerarse, sobre todo, las que proceden de la matemática; puesto que el fundamento de su validez no reside en la experiencia, sino en el pensamiento. Con este criterio, Locke entra en contradicción con los principios empíricos, puesto que admite verdades a priori.

    David Hume 1711-1776

    El empirismo de Locke es desarrollado con mayor profundidad por David Hume (1711-1776). Hume divide la “imágenes” de Locke en impresiones e ideas; por impresiones entiende aquellas sensaciones que tenemos cuando vemos, oímos, tocamos… las sensaciones son de dos clases: unas de la sensación y otras de la reflexión. Hume considera que las ideas son representaciones de la memoria y la fantasía; estas son de menor intensidad que las impresiones y surgen en nosotros a partir de ellas. Hume establece este principio: “Todas las ideas proceden de las impresiones y son solamente copias de sí mismas”. Este principio le sirve como criterio útil para apreciar la validez objetiva de las ideas. Es necesario que de cada idea se pueda discriminar la impresión correspondiente. Esto es, los conceptos deben reducirse a algo que pueda entenderse de manera intuitiva, solo de esta manera se les podría justificar. Esto hace que Hume descarte los conceptos de sustancia y casualidad, pues en ambos hace falta intuición, esto es, la impresión correspondiente. Así que Hume defiende también el principio fundamental del empirismo, según el cual, la conciencia cognoscente siempre elabora sus contenidos a partir de la experiencia; pero, al igual que Locke, reconoce que en el campo de la matemática existe un conocimiento independiente de la experiencia, y por ende, universalmente válido. Los conceptos de esta índole también son producidos por la experiencia; pero las relaciones que se dan entre ellos son válidas independientemente de la experiencia, las proposiciones que expresan este tipo de relaciones, como por ejemplo el “Teorema de Pitágoras”, “pueden ser descubiertas por la pura actividad del pensamiento y no dependen de lo que existe en el mundo. Aunque no hubiese habido nunca un triángulo; las verdades demostradas por Euclides conservarían por siempre su certeza y evidencia”.
    Condillac (1714-1780)


    El filósofo francés Condillac (1715-1780) contemporáneo de Hume, transformo el empirismo en un sensualismo. Condillac reprocha a Hume, el haber admitido una doble causa del conocimiento: la experiencia interna y la externa. En su tesis el afirma que solo existe una causa del conocimiento: la sensación. El alma, originariamente solo posee una facultad: la de experimentar sensaciones. De esta manera se establece un riguroso sensualismo.
    John Stuart Mill (1806-1873)
    En el siglo XIX el empirismo es desarrollado por el filósofo inglés John Stuart Mill (1806-1873), quien rebasa a Locke y a Hume al afirmar que incluso el conocimiento matemático procede de la experiencia; no existen proposiciones a priori, cuya validez sea independiente de la experiencia, incluyendo las mismas leyes lógicas del pensamiento, que son meras generalizaciones de la experiencia vivida.


    Así como los racionalistas tienden a un dogmatismo metafísico, los empiristas llegan a un escepticismo metafísico, que tiene una relación directa con la esencia del empirismo. Si todos los contenidos del conocimiento proceden de la experiencia, entonces el conocimiento humano está centrado por naturaleza entre los límites del mundo empírico. La superación de la experiencia, el conocimiento suprasensible, es algo imposible. Esto explica la postura escéptica de los empiristas frente a las especulaciones metafísicas.


    Para la historia del problema del conocimiento, la aportación del empirismo consiste en haber indicado con vigor la importancia de la experiencia, contra el escaso valor que le atribuye el racionalismo. Pero el empirismo sustituye un extremo por otro, al proponer a la experiencia, como única fuente de conocimiento. Pero esto no se puede lograr, como los mismo Locke y Hume han reconocido, puesto que se propone un tipo de conocimiento independiente de la experiencia junto al saber meramente empírico, y con ello, se debilita el empirismo, pues se reconoce que lo importante no es el origen psicológico del conocimiento, sino su valor lógico.
     


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