lunes, 30 de octubre de 2017

San Agustín: El hombre

Buenas tardes queridos lectores, el día de hoy continuaremos viendo la vida y obra de San Agustín, en esto que es la historia de la pedagogía, veremos en este post, como San Agustín ve la relación del hombre con Dios y como debería de ser.


San Agustín

San Agustín. El hombre

Por su misma naturaleza el hombre está ligado a Dios. Dice San Agustín: si fuéramos animales podríamos amar solo la vida carnal; si fuéramos árboles podríamos amar solo lo que no tiene movimiento ni sensibilidad. Pero somos hombres, creado a imagen de Dios y por lo tanto, podemos amar la verdadera eternidad, la eterna Verdad, el eterno y verdadero Amor. El que el hombre haya sido creado a imagen y semejanza de Dios significa que sus actividades fundamentales corresponden a las personas divinas. Memoria, inteligencia y voluntad, las tres facultades del hombre, corresponden a las tres personas de la Trinidad divina y así como éstas constituyen una sola sustancia, así las tres facultades constituyen un alma única.

lunes, 23 de octubre de 2017

San Agustín. Dios y el Alma

Buenas tardes queridos lectores, vamos a continuar estudiando a San Agustín, decía que el solo quería aprender de Dios y del alma y nada más, aquí veremos lo que el encuentra y escribe en su libro Soliloquios, el argumenta en contra de los escépticos que dudan de cualquier verdad, pero, si dudamos de la verdad, estamos seguros de que dudamos y en eso se traduce que tenemos la certeza de que estamos vivos y pensamos, pero veamos este resumen de lo que San Agustín nos dejó hablando de Dios y el alma

San Agustín. Dios y el Alma


San Agustín. Dios y el alma

Al empezar los Soliloquios, una de sus primeras obras, San Agustín declara: "Quiero saber de Dios y el alma. ¿Y nada más? Nada más, en absoluto." Y tales son realmente los términos hacia los cuales se dirige, desde el principio, hasta el fin, su búsqueda. Al mundo de la Naturaleza San Agustín volvió la atención solo ocasionalmente y a propósito de problemas concernientes a la naturaleza de Dios y el alma.

Pero Dios y al alma, son para San Agustín los objetos de dos indagaciones paralelas e independientes. Dios, en efecto, se manifiesta solo al alma, en la más recóndita intimidad del alma misma. Buscar a Dios significa recogerse en sí mismo y conocerse como lo que se es, confesarse. La actitud de la confesión, que da origen a la más famosa de las obras agustinianas, es en realidad la actitud fundamental y constante de San Agustín. No solo consiste en describir las vicisitudes de la propia vida externa e interna, sino también y sobre todo en resolver los problemas que surjan de la vida interior del hombre.

Ahora bien, la confesión, el replegarse del alma sobre ella misma conduce al alma a Dios. Pues que Dios es verdad, el hombre encuentra la primer verdad fundamental dentro de sí, es decir, en su alma. En efecto, se puede dudar de todo y antes bien, como pretendían los escépticos, se debe dudar. Pero quien duda de la verdad, tiene certeza de que duda, es decir, de quien vive y piensa, o sea que en la duda misma alcanza una certidumbre que lo sustrae a la duda y lo refiere a la realidad. El hombre no podría dudar, si no tuviese en sí la verdad, que la duda misma le revela y confirma. Y la verdad es Dios. De ahí la famosa admonición de San Agustín: "No salgas de ti, vuelve a ti mismo, en el interior del hombre habita la verdad; y si encuentras mudable tu naturaleza, trasciéndete también a ti mismo".

La verdad está en el hombre, pero no es el hombre; se halla por encima del hombre, quien para encontrarla debe trascenderse a si mismo. Por tanto, la verdad no es siquiera la razón humana, sino la ley de la razón, es decir, el criterio de que la razón se sirve para juzgar las cosas. Si la razón es superior a las cosas de las cuales juzga, la ley de la razón es superior a la razón misma. Así como el juez humano puede juzgarlo todo menos la ley misma sobre la base de la cual juzga, así la razón, que todo lo juzga, no puede juzgar la verdad de todos y cada uno de sus juicios.

Se ha dicho que esta verdad es Dios mismo; más exactamente, es Dios como Logos o Verbo, es decir, es Cristo Hijo de Dios. El padre es el Ser, el espíritu Santo es el Amor. Dios es Ser, Verdad y Amor.

miércoles, 18 de octubre de 2017

Asociacionismo

Es una corriente de la psicología que surgió en Gran Bretaña y que pretende dar explicación a las cuestiones psíquicas a partir de los principios que rigen la asociación de ideas. Esta teoría, en definitiva, reflexiona sobre cómo los pensamientos establecen diferentes clases de combinaciones en la mente.

John Locke (1632–1704), de acuerdo a los postulados de Aristóteles (384 A.C.–322 A.C.), aseguraba que los seres humanos nacen en blanco, sin ningún clase de habilidad innata o de aptitud natural. Sólo las experiencias que las personas viven con el paso del tiempo les permiten desarrollar ciertas representaciones, lo que quiere decir que las ideas no surgen a través del raciocinio.

De acuerdo a la psicología experimental, por otra parte, se habla de asociacionismo pasivo para indicar cómo la mente actúa como un reflejo de las representaciones naturales que dan sentido a la existencia.

David Hartley (1705–1757) y James Mill (1773–1836) también postularon que la conciencia es la consecuencia de la ley de asociación, que supone una vinculación de los elementos que se captan mediante los sentidos.

El asociacionismo es, en otro sentido, un movimiento  de índole social que propone la creación de asociaciones políticas, cívicas y de otro tipo para tratar los asuntos de interés comunitario.

Referencias

martes, 17 de octubre de 2017

Teorías de Aprendizaje

Buenos días queridos lectores, en esta ocasión veremos las teorías de aprendizaje que existen, algunos autores señalan unas, otros autores señalan otras, trataré de mostrar todas las que existen, pero vamos a empezar por definir ¿Qué son las teorías de aprendizaje?.


  • Asociacionismo

Teorías de aprendizaje

¿Qué son las teorías del aprendizaje? La educación es fundamental para nosotros. A menudo manifestamos nuestro deseo de aprender algo. Da igual si queremos asistir a clases de inglés o utilizar una cámara de fotos. Aún así, generalmente no sabemos cómo se adquieren nuevos conocimientos. ¿Qué es el aprendizaje?.

¿Qué son las teorías de aprendizaje?


Antes de comenzar a describir lo que es el aprendizaje activo, debemos hacernos una pregunta, que, quizá parezca obvia y hasta tonta, pero no es tan fácil de definir, y es ¿Qué es aprender?. Pues bien según Pedro Nel Zapata Castañeda y Fidel Antonio Cárdenas, en su artículo "Algunas precisiones acerca del aprendizaje humano y sus implicaciones para la educación en ciencias" (2008, pp. 73-85), lo definen como “un proceso que sigue múltiples trayectorias; se trata de un proceso de adaptación que implica la construcción de significados, un cambio de conducta, construcción jerárquica, que se produce entre el sujeto y su entorno y permite la elaboración de expectativas sobre el ambiente”.

Tenemos también otra definición de aprendizaje: El aprendizaje resulta de la apropiación que el estudiante hace del conocimiento, apropiación que a lo largo de la historia de la educación ha cambiado de significado dadas las diferentes funciones que se le han asignado a la educación, de las concepciones de conocimiento, del papel del estudiante, de los avances de la psicología cognitiva y los nuevos desarrollos de la epistemología (Suárez Ruiz, 2000, p. 72).


En otras palabras, el aprendizaje es apropiarte de los conocimientos y ponerlos en práctica.

Las teorías del aprendizaje explican los cambios que se producen en la conducta debido a la práctica y no a otros factores como el desarrollo fisiológico. Algunas de las teorías aparecieron como una reacción negativa a las anteriores, otras sirvieron de base para el desarrollo de posteriores teorías y otras tratan solo ciertos contextos específicos de aprendizaje.

Las distintas teorías del aprendizaje pueden ser agrupadas en cuatro perspectivas generales:

  • Se centra en la conducta observable
  • El aprendizaje como un proceso puramente mental
  • Las emociones y afectos tienen un papel en nuestro aprendizaje
  • Aprendizaje social. Los seres humanos aprendemos mejor en actividades de grupo.
Para poder afirmar que un hecho se debe a un proceso de aprendizaje tiene que ser relativamente estable. Se debe a la experiencia y difiere bastante dependiendo de cada persona y cada situación.

Además, el aprendizaje no solo consiste en los contenidos que nos enseñan en la escuela o nuestras casas. También incluye cómo debemos comportarnos adecuadamente en sociedad. Imagínate que eres un alienígena recién llegado a la Tierra y es la primera vez que vas a un cumpleaños. ¿Por qué da regalos la gente? ¿Qué harías cuando los demás cantaran el cumpleaños feliz? Afortunadamente, también aprendemos lo que tenemos que hacer en estas situaciones para no sentirnos como marcianos.

¿Quiénes se dedican a las teorías del aprendizaje?

Los profesionales que intentan esclarecer los misterios del aprendizaje provienen de numerosas disciplinas como psicología, pedagogía, educación social, etc. Es necesario adoptar una visión global para contemplar un fenómeno tan complejo. Todos ellos tienen un objetivo común; comprender este proceso para predecirlo y controlarlo con el fin de facilitar la vida de las personas.

Referencias


lunes, 16 de octubre de 2017

San Agustín. Vida y Obra

Buenas tardes queridos lectores, seguimos escribiendo sobre la historia de la pedagogía y ya dejamos atrás el periodo griego, ahora nos toca hablar sobre el periodo cristiano, y empezaremos por San Agustín, el primer gran doctor de la iglesia cristiana, cuya vida y obra han sido ampliamente estudiadas. Pasemos pues, a estudiar, aunque sea de manera somera la vida y obra de San Agustín, que tendrá, al igual que el de Aristóteles, varios post.




San Agustín: Vida y obra

San Agustín


Aurelio Agustín nació en 354 en Tagaste (actualmente Argelia, en la África romana). Su padre, patricio, era pagano; su madre, Mónica, era cristiana y ejerció sobre el hijo una profunda influencia. Cultivó de joven los estudios clásicos y a los 19 años fue atraído a la filosofía por el Hortensio de Cicerón. Se adhirió entonces a la secta de los maniqueos (374). Permaneció en Cartago hasta la edad de 29 años, enseñando retórica y dedicándose a amoríos y amistades de que más tarde se arrepintió y acusó por igual.

martes, 10 de octubre de 2017

La pirámide de Maslow

Introducción

 Buenas tardes queridos lectores, el día de hoy hablaremos de la pirámide de las necesidades de Maslow, según este psicólogo, existen necesidades que deben ser cubiertas para alcanzar la felicidad y la plenitud y se dividen en 5 niveles, comenzando por los más básicos, como las necesidades fisiológicas hasta las necesidades de autorrealización, cabe señalar, que esta pirámide esta dentro del paradigma humanista, que vermos en posteriores post.

La pirámide de Maslow

La Pirámide de Maslow, o jerarquía de las necesidades humanas, es una teoría psicológica propuesta por Abraham Maslow en su obra: Una teoría sobre la motivación humana de 1943, que posteriormente amplió. Maslow formula en su teoría una jerarquía de necesidades humanas y defiende que conforme se satisfacen las necesidades más básicas (parte inferior de la pirámide), los seres humanos desarrollan necesidades y deseos más elevados (parte superior de la pirámide).


lunes, 9 de octubre de 2017

Filosofía y cultura Helenístico-Romana: El Neoplatonismo

Buenas tardes queridos lectores, el día de hoy, seguiremos viendo la historia de la pedagogía y toca el turno al neoplatonísmo, la última de las manifestaciones importantes de la cultura helenístico-romana, ya entrando en la nueva era.


  • El estoicismo
  • El epicuérismo
  • El escepticismo
  • El eclecticismo 
  • El neoplatonísmo.

  • El neoplatonismo

    La última y mayor manifestación del platonismo en el mundo antiguo, el neoplatonismo, es también el primer ejemplo de escolástica (Movimiento filosófico y teológico que intentó utilizar la razón), es decir, de aquella filosofía que, como hará la filosofía de la Edad Media, utiliza determinadas filosofías o corrientes filosóficas con fines religiosos. El fundador del neoplatonismo es Ammonio de Sacas, que vivió entre 172 y 242, enseño en Alejandría y no escribió nada. Por consiguiente, el verdadero autor del neoplatonismo es Plotino, quién nació en Licópolis, Egipto en 203 y murió en Campania a los 63 años. Plotino enseñó en Roma donde tuvo muchos seguidores. Su discípulo, Porfirio de Tiro (nacido en 232; fallecido en 305) ordenó los escritos del maestro en seis Eneadas, es decir, libros, de nueve partes cada uno. Porfirio es además, autor de una Vida de Plotino, de una Vida de Pitágoras y de una Introducción a las categorías de Aristóteles que es un comentario a la obra aristotélica.

    Amonio de Saccas (175-242)


    Plotino acentúa en grado extremo la trascendencia de Dios, a quien entiende como el Uno absoluto, superior a todo y por lo mismo indescriptible en los términos de la realidad que conocemos. Toda realidad proviene de Dios mediante un proceso de emanación semejante a aquél por el cual la luz se difunde en torno a  un cuerpo caliente y el olor en torno a un cuerpo oloroso. La emanación es siempre, necesariamente, degradación, de manera que, mientras mas se aleja del Uno, mas imperfecta se vuelve, del modo en que la luz se vuelve menos luminosa mientras mas se aparta de su fuente.

    Primera emanación del Uno es el intelecto, que Plotino concibe, al igual que el Logos de Filón, como sede de las ideas platónicas. El segundo grado de la emanación es el alma del mundo que por un lado se vuelve hacia el intelecto del que proviene, mientras por el otro se vuelve hacia el mundo por ella gobernado y regido. Dios, el intelecto y el alma constituyen el mundo inteligible, ante el cual está el mundo sensible creado por el intelecto, dominado y gobernado por el alma y del cual forma parte la materia, concebida por Plotino como un elemento negativo, o sea, privado de realidad y bien. La materia se halla en el grado más bajo de la escala, cuya cima es Dios; es como la oscuridad que empieza donde termina la irradiación de luz.

    Plotino (204-270)
    El hombre debe remontar esta escala hasta identificarse con Dios. La primera condición de este ascenso es la virtud. Un grado ulterior es la contemplación de la belleza, en la que esplende la luz divina. Grado más alto es la filosofía. Pero ni siquiera la filosofía puede llevar al hombre hasta Dios, porque es fruto de la inteligencia y en la inteligencia el sujeto pensante está siempre separado del objeto pensado, lo cual significa que no se logra la unidad. La unión con Dios no es ni siquiera una visión, es éxtasis, es decir, despersonalización y entrega absolutas. Es una condición que solo raramente se alcanza. Según testimonio de Porfirio, en los seis años que pasó con su maestro Plotino éste logró el éxtasis solo cuatro veces.

    Hipacia (370-415)
    Se comprende que en la filosofía, en la que el mundo natural no es más que un punto de partida o apoyo para ascender hacia Dios, la investigación científica sea tenida en poca consideración. Sin embargo, no estaba del todo ausente, si bien tuvo un carácter de recopilación y se la subordinó a significados simbólicos o religiosos, de forma que no dio pie a nuevos descubrimientos. Sabemos que Hipacia, la mujer que enseñó en la escuela platónica de Alejandría y que en 415 cayó víctima del fanátismo de la plebe cristiana, escribió un comentario a la aritmética de Diofanto (siglo III d.C.), obra muy importante, en gran parte original, que luego ejerció la máxima influencia sobre el desarrollo del álgebra entre los árabes y sobre la moderna teoría de los números (Hipacia era hija del matemático Teón de Alejandría, editor de los Elementos y la Óptica de Euclides y comentador del Almagesto de Ptolomeo).

    El último gran neoplatónico fue Proclo que nació en Constantinopla en 410, vivió y enseñó en Atenas hasta su muerte (485). De él nos han llegado comentarios y varios diálogos platónicos, amén de dos escritos: Instituciones de teología y Teología platónica. Proclo es notable como sistematizador escolástico del neoplatonismo. La parte mas interesante de su doctrina es la ilustración de aquél principio triádico fundamental para el concepto neoplatónico de la emanación. El proceso de la emanación supone que su causa, o sea Dios, permanece inmóvil en su perfección. Supone también que la cosa emanada vuelva a su origen, es decir, vuelva a unirse con su causa. En el proceso de la emanación Proclo distingue pues, tres momentos:
    • La permanencia inmutable de la causa en sí misma
    • La procedencia del ser emanado de su causa y por consiguiente su separación de ésta y al mismo tiempo su persistente unión con ella por la semejanza que con ella tiene.
    • El retorno o conversión del ser emanado a su causa. El tal modo, el principio y término de la emanación coinciden: la causa primera es también el fin del proceso entero.
    Es evidente como el neoplatonismo intenta reconciliar dos exigencias opuestas: la intelectual, de concebir a Dios como perfecto y cerrado en sí mismo, y por tanto, ni creador, ni agente, ni en contacto con el mundo, y la religiosa de establecer una relación entre el mundo y Dios, sobre todo entre el hombre y Dios. Emanación y Éxtasis serían los medios de la verificación de tan ansiada unión sin quitar nada a la beata y perfecta autosuficiencia divina. Como veremos más adelante, el cristianismo reflejó profundamente los planteamientos neoplatónicos, no obstante que su concepto de perfección fuera totalmente diverso del griego, estático y contemplativo.

    jueves, 5 de octubre de 2017

    El Paradigma Cognitivo

    Introducción

    Este paradigma viene a reemplazar al paradigma conductista, en el cual el sujeto tenía un estímulo y una respuesta, así como un reforzador y un castigo, sin embargo, en el conductismo se habla acerca de una “caja negra”, que son los procesos realizador por el cerebro para llevar a cabo la respuesta, mientras que los conductistas estudian las reacciones, los cognitivos estudian el proceso interno, precisamente esa “caja negra” de la que hablan los conductistas y es lo que veremos a continuación.

    Paradigma cognitivo

    Antecedentes

    La literatura apunta que la psicología cognitiva tuvo sus principios en los Estados Unidos alrededor de los años cincuenta, que fue cuando estaban empezando los primeros estudios sobre la génesis y el desenvolvimiento de los procesos de la información.

    martes, 3 de octubre de 2017

    viernes, 29 de septiembre de 2017

    El conductismo

    Buenas tardes queridos lectores, el día de hoy continuaremos viendo los paradigmas educativos, continuando con el diagrama del post anterior, veremos el conductismo.

    Introducción

    Se conoce como conductismo a la corriente que dentro de la psicología fue desarrollada primeramente por el psicólogo John B. Watson hacia finales del siglo XIX y que consiste en el empleo de procedimientos estrictamente experimentales para estudiar el comportamiento humano observable, es decir, lisa y llanamente la conducta que despliega una persona y lo hará entendiendo al entorno de esta como un conjunto de estímulos-respuesta.

    El origen de esta corriente a la cual no se la considera como una escuela, sino más bien un tipo de orientación clínica, lo podemos encontrar en el llamado asociacionismo que proponían los filósofos ingleses, en el funcionalismo y en la teoría de la Evolución de Darwin, ya que las mencionadas sostenían una concepción del individuo como un organismo que se adapta al medio ambiente que le toca.

    El conductismo

    El conductismo

    El conductismo es una corriente de la Psicología que se centra en el estudio de las leyes comunes que determinan el comportamiento humano y animal. En su origen, el conductismo tradicional deja de lado lo intrapsíquico para focalizarse en la conducta observable, es decir, prioriza lo objetivo por encima de lo subjetivo. Esto opone el conductismo a planteamientos previos como los psicodinámicos y los fenomenológicos.

    jueves, 21 de septiembre de 2017

    Paradigmas educativos: Cuadro comparativo de los paradigmas educativos

    Introducción

    Buenas tardes queridos lectores, el día de hoy dejaremos un poco de lado la filosofía y entraremos con un tema pedagógico importante e interesante, que son los paradigmas de la educación, se dice que la educación es miltiparadigmática, pero ¿Porqué?, ¿Qué es un paradigma? ¿Qué es un paradigma en la educación? ¿Cuál es mejor o cuales son las diferencias entre ellos?, ¿Qué aportaron?, ¿Quienes fueron sus autores? Pues todas estas preguntas las vamos a resolver en futuros post, en este nos enfocaremos a ver cuáles son los paradigmas y la diferencia entre ellos. Primero comencemos por ver que es un paradigma

    Según la definición de: https://definicion.de/paradigma/  un paradigma proviene como casi todas las palabras del griego paradeigma que se toma en la vida cotidiana como ejemplo o hacer referencia a algo que se toma como modelo. Entonces, un paradigma en educación no es más que un modelo. Tenemos lo siguientes paradigmas:

    Iremos desmenuzando cada uno en su momento, les dejaré este cuadro comparativo entre los diferentes paradigmas.

    Cuadro comparativo de los paradigmas educativos


    Hasta aquí el post, espero sea de su agrado y de su utilidad, compartan, comenten, o den +1 en algún anuncio que les interese. Saludos

    Referencias

    lunes, 18 de septiembre de 2017

    Filosofía y cultura Helenístico-Romana: El Eclecticismo

    Introducción

    El eclecticismo nace para conciliar las doctrinas anteriormente vistas que son: estoicismo, epicuerísmo y escepticismo, dentro de los grandes exponentes encontramos a Cicerón, al que todos hemos escuchado aunque sea el nombre y Galeno (sí, por él a los médicos les llaman Galenos) y Ptolomeo también lo hemos escuchado alguna vez por la teoría geocéntrica. Pero veamos la información.



  • El estoicismo
  • El epicuérismo
  • El escepticismo
  • El eclecticismo 
  • El neoplatonísmo.
  • El eclecticismo

    Cicerón

    Las tres grandes escuelas postaristotélicas coinciden esencialmente en su definición de ideal de la vida humana. Estoicismo, epicuerísmo y escepticismo concuerdan en hacer  consistir la felicidad y el fin del hombre en el sosiego del ánimo y la eliminación de las pasiones; las tres aspiran por igual a volver al hombre indiferente ante las cosas y las vicisitudes de la vida. Frente a semejante identidad de conclusiones la discrepancia teorética de las tres escuelas perdía importancia, en una época en que el  valor de una filosofía consistía no tanto en sus premisas teóricas sino en la actitud práctica por ella sugerida. De ahí que se intenta armonizar las tres escuelas y encontrar un terreno donde se pudieran conciliar sus puntos de vista.

    Ese intento, el eclecticismo (de ek-lego = elijo), fue favorecido por la situación política de la época. Conquistada Macedonia por los romanos en 168 a.C, Grecia se había convertido en una provincia romana. Roma empezó a cultivar la filosofía griega, pero a su vez la filosofía griega empezó a adaptarse a la mentalidad romana, en general poco amiga de cultivar diferencias teoréticas de las que no se derivasen diferencias de actitud práctica. El intento de escoger entre las doctrinas de las diferentes escuelas los elementos que mejor se prestaran a ser conciliados entre sí encontró fácil incentivo en la mentalidad greco-romana. Como criterio de esa selección se adopto el consensus gentium, o sea, el común acuerdo de todos los hombres.

    La tendencia ecléctica hizo su primera aparición en la escuela estoica, dominó largo tiempo la Academia y fue acogida incluso por la escuela peripatética. Se mantuvieron extraños a ella solo los epicúreos, fieles a las doctrinas de su maestro.

    La dirección ecléctica de la escuela estoica se inició en Boeto de Sidón y tuvo su máximo exponente en la persona de Panecio de Rodas (185-109).

    La Acedemia platónica abandonó el escepticismo por el eclecticismo con Filón de Larisa que residió en Roma en la época de la guerra mitridática (88 a.C) y donde asistió a sus disertaciones Cicerón. El sucesor de Filón, Antíoco Ascalonita estuvo también en Roma y fue el maestro de Cicerón.

    Al eclecticismo de Antíoco se enlaza pues, el nombre de Cicerón (106-43 a.C) quien, filosóficamente hablando, debe su importancia no a su originalidad, que es muy poca, sino a su capacidad para exponer en forma clara y brillante las doctrinas de los pensadores griegos de su tiempo. Con Antíoco, Cicerón admite como criterio de verdad el consenso común de los filósofos y lo explica por la presencia, en todos los hombres, de nociones innatas, análogas a las anticipaciones del estoicismo. Rechaza la concepción mecánica de los epicúreos porque estima imposible que le mundo haya sido creado por la acción de fuerzas ciegas y admite la doctrina estoica de la providencia. Afirma la existencia de Dios recurriendo a argumentos aristotélicos, y la libertad e inmortalidad del alma recurriendo a argumentos platónicos.

    En la escuela peripatética el eclecticismo no echó raíces profundas. Andrónico de Rodas, que a partir del 70 a.C. fue por diez años el jefe de la escuela peripatética de Atenas, es famoso especialmente por haber cuidado la edición de los escritos escolásticos de Aristóteles y por haber iniciado aquellos comentarios a las obras del maestro a que se dedicaron consecuentemente los peripatéticos.

    Entre los peripatéticos eclécticos son de mencionar el astrónomo Tolomeo y el medico Galeno, ambos del siglo II d.C. El primero es el famoso autor del Almagesto, máximo sistema de la astronomía egocéntrica cuyo nombre es una posterior corrupción árabe de una expresión que significa precisamente "la máxima". El segundo es el no menos famoso médico que desarrollo la teoría hipocráctica según la cual la salud consiste en una justa proporcionalidad de los cuatro líquidos fundamentales contenidos en el cuerpo humano (sangre, linfa, bilis amarilla y bilis negra, la última de las cuales se identifica con la secreción pancreática).

    Hasta aquí el post, espero compartan, comenten, den +1 o clic a algún anuncio que les interese. Saludos

    Bibliográfia

    "N. Abgano, A. Visalberghi. (Ed.). (1964). Historia de la Pedagogía, Turín, Italia Editorial Fondo de cultura económica Pag, 112-113"


      viernes, 15 de septiembre de 2017

      Filosofía y cultura Helenístico-Romana: El Escepticismo

      Introducción

      Anteriormente en otro post de este mismo blog y dejo el enlace aquí, habíamos hablado ya del escepticismo, pero hablábamos acerca de la teoría del conocimiento, ahora estamos hablando de la filosofía helenístico-romana, el escepticismo nos habla que el conocimiento no existe, no se puede afirmar que algo es cierto o falso, pues toda lo bueno, malo, bello o feo, todo es depende de la conveniencia y toda tésis se puede refutar, es decir, toda tésis puede tener su antítesis igual de válida, pues, como el conocimiento no es posible, será lo mismo, increíblemente esta corriente duró algunos siglos, pero no trascendió ni aportó mucho a la filosofía.



    • El estoicismo
    • El epicuérismo
    • El escepticismo
    • El eclecticismo 
    • El neoplatonísmo.

    • Pirrón de Elis 360-270

      El escepticismo

      El escepticismo no es una escuela, sino más bien la tendencia seguida en la edad helenístico-romana por tres escuelas diversas: 
      1. La escuela de Pirrón de Elis, en la época de Alejandro Magno
      2. La media y nueva academia
      3. Los escépticos posteriores, empezando por Enesidemo, que abogan por una vuelta al pirronismo.

      lunes, 11 de septiembre de 2017

      Filosofía y cultura Helenístico-Romana: El Epicuerísmo

      El epicuerísmo

      Introducción

      Epicuro acepta la física de Demócrito, asumiendo que, el átomo es el origen de las cosas, aseguraba que la felicidad consistía en el placer, pero el placer no como pasiones desordenadas, sino que, el placer era aquél no provocaba dolor, llama a vivir según las necesidades básicas, desprendiéndose de cualquier placer o necesidad que no sea esencial, pero basta ya de introducción y vayamos al tema.


      • El estoicismo
      • El epicuérismo
      • El escepticismo
      • El eclecticismo 
      • El neoplatonísmo

      Epicuro de Samos
      Epicuro de Samos (341-270 a.C)

      El epicuerísmo

      Fundador de la escuela y autor de la doctrina epicúrea fue Epicuro de Samos (341-271 a.C), que enseñó primero en Mitilene y Lámpsaco, y luego en Atenas, donde habitó desde 307 hasta su muerte. Epicuro fue autor de unos 300 escritos, de los que nos han llegado solo algunos fragmentos. Exigía de sus secuaces la más estricta observancia de sus enseñanzas y a esa observancia se mantuvo fiel la escuela por todo el tiempo que duró, que fue larguísimo (hasta el siglo IV d.C.). Los discípulos veneraban a Epicuro casi como una divinidad y se esforzaban por ajustar a su ejemplo la propia conducta. En Roma, Tito Lucrecio Caro (96-55 a.C) nos ha dado una exposición bastante fiel del epicuerísmo.

      Para Epicuro, la filosofía es la senda que lleva a la felicidad, que consiste en liberarse de las pasiones. Se divide en tres partes: la canónica o lógica, la física y la ética.

      La lógica era denominada canónica en cuanto tenía como función esencial proporcionar un criterio de verdad o canon, es decir, una regla o medida para orientar al hombre hacia la felicidad. Como la estoica la lógica epicúrea es sensualista y se funda en la lógica atomística, o lo que es más, puede decirse que es parte de ésta física. El criterio o canon de verdad es la sensación. En efecto, la sensación es siempre verdadera porque es producida directamente por el objeto. Es generada por el flujo de átomos ligerísimos que se desprenden de la superficie de las cosas y van a herir al alma. Las sensaciones repetidas y conservadas en la memoria forman las representaciones generales o conceptos que Epicuro, al igual que los estoicos, llamó anticipaciones. La anticipación es el segundo criterio de verdad y sirve para prever las experiencias futuras. Por ejemplo, el concepto de hombre como animal racional sirve para prever que también los hombres que se percibirán en el futuro serán animales racionales. El error no esta en las sensaciones y en las anticipaciones sino en las opiniones que el hombre formula a propósito de ellas. La opinión solo es verdadera si la confirma, o por lo menos no la contradice, el testimonio de los sentidos. La razón extiende el conocimiento, incluso a las cosas que no se perciban con los sentidos; sin embargo, debe proceder en la más estricta armonía con éstos.
      Máxima de Epicuro
      No padecer dolor en el cuerpo y no turbar el alma

      La física de Epicuro se propone liberar al hombre del temor de hallarse a merced de fuerzas desconocidas, misteriosas y arcanas, y pretende por tanto dar una explicación puramente mecánica del mundo. A tal fin, Epicuro adopta con escasas e insignificantes modificaciones la física de Demócrito, merced a lo cual excluye del origen y marcha del mundo todo designio providencial, cuestión sobre la que los epicúreos polemizan ásperamente con los estoicos. Epicuro sustituye la necesidad racional de los estoicos por la necesidad mecánica debida al origen y movimiento de los átomos. Los mundos son infinitos y están sujetos a nacimiento y muerte. Nacen por la caída de los átomos en el vacío y, a este propósito, Epicuro, al observar que los cuerpos caen en línea recta y con igual velocidad, de tal forma que no podrían chocar unos con otros, admite una desviación causal de los átomos de modo que, al apartarse de su trayectoria rectilínea  provocan choques y vórtices que dan origen a los mundos. La desviación de los átomos es el único acontecimiento natural que no está sometido a necesidad. Lucrecio, que la denomina clinamen, dice que "rompe las leyes del hado". Es probable que existan los dioses, puesto que poseemos sus imágenes; pero viven en su beatitud y no se ocupan de nada, tanto menos de los hombres, y se están en los intermundos, es decir, en los espacios que separan un mundo de otro. El alma humana, como todas las cosas, está compuesta por átomos, si bien más sutiles que los otros y semejantes a los de las sensaciones, se disuelve al sobrevenir la muerte más allá de la cual no existe, por lo tanto, ni placer ni dolor. Esto, según Epicuro, elimina el temor a la muerte.

      La Ética de Epicuro (inspirada en general en los cirenaicos) hace del placer el principio y fin de la vida feliz. Pero el placer de Epicuro es el placer estable que consiste en la simple privación del dolor, no el placer en movimiento que consiste en la alegría y júbilo. Por tanto, el máximo placer es la aponía, o total ausencia de dolor, y la ataraxia, o ausencia de toda turbación. Un tal placer solo puede alcancarse limitando las necesidades. Epicuro distingue entre necesidades naturales y necesidades inútiles, y dentro de las naturales las necesarias y las que no lo son, las necesidades naturales son imprescindibles cuando se requieran para alcanzar la felicidad o la salud corporal o para la vida misma. Solo estas se deben satisfacer, las otras deben eliminarse. En saber elegir y limitar las necesidades consiste la sabiduría que es por tanto, la cosa más necesaria para la vida y más preciosa que la misma filosofía. Aunque Epicuro no reconoce más placeres que los sensibles y reduce el placer mismo a la espera del placer sensible, no se puede considerar su ética como un hedonismo vulgar. En primer término, la actitud del hombre ante el placer debe ser, limitativa y negativa. En segundo lugar, Epicuro admite que la vida feliz incluye la amistad; más aún exalta éste vínculo por sobre todas las cosas. A la amistad permanece extraño quien busca en ella solo el provecho o quien de ella elimina totalmente el provecho: el primero considera a la amistad como un intercambio de ventajas; el segundo destruye cualquier esperanza de ayuda que juega una parte tan importante en ese sentimiento. Cuanto a la vida política Epicuro, a diferencia de los estoicos, la desaconseja: "Vive apartado" es una de sus máximas fundamentales.

      Epicuro elaboro lo que se conoce como tetrapharmacon, lo que etimológicamente significaría cuatro remedios, y con ésto pretende terminar con el miedo a: la muerte, al dolor, al destino y a los dioses. Esta cura era fundamental para alcanzar la atraxia y la felicidad.

      En sustancia, la filosofía de Epicuro acepta la concepción mecánica del mundo elaborada por Demócrito no por las supuestas ventajas científicas de ésta, sino porque, a su juicio, corta de raíz opiniones, creencias y perjuicios que puedan ser fuente de turbación y preocupaciones para el hombre. Explicar científicamente los fenómenos no le interesa sino en vista de este fin. A ello se debe que la escuela epicúrea, no obstante haberse fundado sobre una doctrina destinada a prestar a la ciencia señalados servicios, no haya contribuido en modo alguno al desarrollo de la ciencia misma.

      Hasta aquí el post, espero haya sido de su agrado y utilidad, espero compartan, comenten, den +1 o clic a algún anuncio que les interese

      Biblográfia

      http://etimologiaspalomar.blogspot.mx/2011/05/tetrafarmakon.html

      "N. Abgano, A. Visalberghi. (Ed.). (1964). Historia de la Pedagogía, Turín, Italia Editorial Fondo de cultura económica Pag, 109-111"


      miércoles, 6 de septiembre de 2017

      Filosofía y cultura Helenístico-Romana: El estoicismo

      El estoicismo


      Introducción

      El fin que perseguían gran parte de las filosofías helenísticas era en lo sustancial idéntico: garantizar al hombre la tranquilidad del espíritu. Pero las vías que señalaban para ello eran diversas.

      El día de hoy hablaremos del estoicismo, ¿cuántas veces hemos escuchado la palabra "estoico" pero no sabemos su verdadero significado?, pues bien, dentro de las diversas corrientes que existían en el periodo helenístico para darle paz al espíritu existía esta corriente, que veremos a continuación.

      • El estoicismo
      • El epicuérismo
      • El escepticismo
      • El eclecticismo 
      • El neoplatonísmo

      El estoicismo

      El fundador de esta escuela fue Zenón de Citium, Chipre (336-264 a.C) cuya obra fue continuada por Cleates de Asos (304-223) y por Crisipo de Soli, Cicilia (281-208 a.C) (este filósofo murió de risa). De los escritos de estos y otros maestros solo quedan fragmentos. Los estoicos dividían la filosofía en tres disciplinas fundamentales para alcanzar la felicidad, a saber, la racional, la natural y la moral. Por lo tanto, estas tres disciplinas eran la lógica, la física y la ética.

      El término lógica que los estoicos fueron los primeros en emplear, designa la ciencia que tiene por objeto los logi o discursos. Pero como los discursos pueden ser discursos internos, que son los pensamientos, o discursos externos que son las palabras, la lógica será dialéctica o retórica. El objetivo fundamental de la lógica es encontrar un criterio de la verdad, pues solo mediante ese criterio puede sustraerse el hombre al error y dirigir la acción con el pensamiento. Los estoicos reconocieron este criterio en la representación cataléptica o comprensiva, es decir, consideraron que era verdadero todo conocimiento a tal punto evidente que no se pudiera negar y asumirse como el acto mediante el cual el objeto es captado por el intelecto o por el cual el objeto se manifiesta al intelecto.

      Para los estoicos todos los conocimientos, catalépticos o no, se derivan de los sentidos. El alma es una tabla en blanco (tabula rasa) sobre la cual se inscriben los signos producidos por las cosas. Con el acumularse de estos signos se forman, mediante un procedimiento natural, conocimientos universales o conceptos, que los estoicos denominaron anticipaciones, en cuanto sirven para anticipar la futura experiencia sensorial. Por ejemplo, al acumularse en nuestra alma los signos de los objetos que denominamos árbol o caballo se nos forma el concepto de árbol o caballo que nos permite reconocer en el futuro los objetos correspondientes. Sin embargo, los conceptos existen solamente en el alma, puesto que la realidad es siempre individual. En este sentido los estoicos son empíricos y no aceptan ni las ideas platónicas ni las formas aristótelicas.

      En la física, los estoicos distinguen dos principios: lo activo y lo pasivo, ambos materiales e inseparables. el principio pasivo es la materia, una sustancia desprovista de toda cualidad. El principio activo es la razón o Dios que actúa sobre la materia, la anima, la mueve y la forma produciendo todas las cosas que componen el mundo. Esta identificación de la divinidad con la fuerza inmanente del mundo hace de la doctrina estoica un riguroso panteísmo (Doctrina y creencia según la cual todo cuanto existe participa de la naturaleza divina porque dios es inmanente al mundo). Los estoicos identifican a Dios con el fuego; pero en el fuego ven no ya un elemento como los otros, sino, inspirados por Heráclito, el principio vital que vivifica y aviva a los elementos que él mismo genera.

      La vida del mundo, que en su totalidad es un gran animal, se desenvuelve (como la vida de cualquier otro animal) según un ciclo. El mundo nace, crece, envejece y perece para volver a nacer; el tiempo al cabo del cual termina su vida es el gran año. Al terminar el gran año una conflagración universal destruye todo en el fuego primigenio pero luego el mundo vuelve a rehacerse con el mismo orden y la misma serie de acontecimientos.

      El orden del mundo no padece mudanza porque habiendo sido establecido por Dios, es un orden perfecto y por lo tanto debe repetirse idéntico en sus relaciones sucesivas. Dada la perfección del orden cósmico en el mundo el mal no existe y lo que llamamos mal (injusticia, error, etc.) no es otra cosa que la condición del bien. El alma humana es una partícula del alma cósmica o pneuma universal con la que va a unirse al morir el cuerpo.

      En la ética, la máxima fundamental de los estoicos es: "Vive de acuerdo con la naturaleza". La vida de acuerdo con la naturaleza es la vida de acuerdo al perfecto orden del cosmos, es decir,  la vida del sabio que conoce la perfección de ese orden y se conforma con él en todo y por todo. La virtud consiste cabalmente en esta conformidad al orden cósmico y sólo en ella reside la felicidad. En efecto, solo ella nos permite permanecer indiferentes ante las vicisitudes de la vida y conservar la apatía, o sea la impasibilidad.

      Para el sabio que ha alcanzado la apatía el solo bien es la virtud y no son bienes, por el contrario, lo que los hombres consideran tales: la vida, la salud, el placer, la belleza, etc.; así como tampoco son males sus contrarios, porque ni los unos ni los otros influyen sobre la virtud. La apatía es el fin supremo de la ética estoica. Excluye y condena toda pasión y la considera como una enfermedad que debe extirparse y que se puede extirpar si se cancela la falsa opinión -que la genera- sobre lo que es bueno o malo. Quien no ha alcanzado la apatía, quien no es sabio, es necio o loco, sin términos medios.

      estoicismo_ramas
      El estoicismo y sus ramas

      En sustancia, la filosofía estoica tiende a aislar al filósofo del mundo y de la vida, a volverlo impasible ante los sucesos exteriores y a sacrificar toda exigencia o necesidad al ideal de esta impasibilidad. Sin embargo, este ideal  tuvo, por lo menos en política, un aspecto positivo, por haber conferido dignidad filosófica y cultural al cosmopolitismo. El hombre que se conforma a la naturaleza no tiene patria, es ciudadano del mundo. La razón hace de todos los hombres una sola comunidad, frente a la cual los diversos Estados carecen de importancia, pues se trata de una comunidad sin más ley que la razón divina que gobierna todas las cosas. Sin embargo esta razón, se manifiesta también en leyes naturales de la justicia que regulan las relaciones entre los hombres, de modo que el estoico no deseña los puestos políticos con tal de que pueda por medio de ellos asegurar el triunfo de la justicia. Sobre la base de esta concepción de los derechos naturales de que cada uno debe poder gozar, los estoicos llegan a una explícita condena de la esclavitud.



      martes, 5 de septiembre de 2017

      Filosofía y cultura Helenístico-Romana

      Introducción

      La civilización helenística nace con el propagarse de la cultura griega por toda la cuenca oriental del Mediterráneo y muchos países contiguos (hasta la India), como consecuencia de las conquistas de Alejandro Magno y de la política de conciliación y fusión parcial de los pueblos subyugados puesta en práctica por el mismo Alejandro pero sobre todo por las diversas dinastías greco-macedónicas que se repartieron su inmenso imperio. Sin embargo, aunque más o menos adaptada las nuevas exigencias la cultura helenística es una cultura griega y no una mescolanza de culturas diversas; pero si esto es así, no lo es por imposición, sino por virtud de la manifiesta superioridad intelectual y artística de la primera, sobre las segundas. Difícilmente la cultura griega clásica hubiera podido dar mejor prueba de si. Pero su inagotable vitalidad se hace patente con igual si no es que mayor evidencia por el hecho de que al poco tiempo no solo sobrevive a la conquista romana, sino que logra impregnar de sí al mundo romano mismo, hasta el punto de que es posible hablar de una civilización helenístico-romana como de una unidad sustancial, bien que articulada y enriquecida por valores específicamente latinos.


      Sin embargo, no se puede dejar de observar que, bajo un cierto aspecto importante, la civilización helenística parece representar una total desnaturalización de la cultura propiamente helénica. Desde luego en lo esencial, era esta una civilización de la polis, y en el periodo helenístico la polis ha dejado de existir como unidad autónoma. En efecto, salvo los breves periodos en que las diversas alianzas de ciudades griegas trataron de aprovechar la discordia entre Macedonia y Roma, las antiguas formas de libertad política son un recuerdo del pasado y la vida democrática local se reduce, cuando subsiste,a modestas funciones de administración municipal.

      Si la cultura griega sobrevive con tanta pujanza a su matriz natural, ello se debe a que los valores de la libertad -en cuanto a valores de comunicación humana, de curiosidad y de agilidad intelectual, de autonomía espiritual del individuo- son universales, y en consecuencia trascienden las situaciones específicas que hicieron posible su afirmación inicial. Por otra parte, es de reconocer que el ocaso de la polis como punto de referencia de los valores, explica gran parte de las características mas salientes de la cultura helenística, que se pueden resumir como sigue:

      Características de la civilización y filosofía helenística

      1. Cosmopolitismo: La cultura se considera independiente de la estirpe, el sabio tiende a considerarse ciudadano del mundo, mas bien que de esta o aquella polis natal. La vida inestable y agitada de las monarquías helenísticas impide la formación de un sentimiento nacional de tipo nuevo. Por último, habiéndose realizado la unificación bajo el poder de Roma, el mismo carácter universalista del nuevo imperio favorece ulteriormente un modo de seguir cosmopolita.
      2. Carácter erudito y especialístico: Venida a menos la matriz natural de la cultura griega, la polis, también la creatividad artística se estanca notablemente a resultas de los cual el literato tiende más y más a convertirse en minucioso exégeta, en sistematizador del patrimonio artístico del pasado, y, deja de ser un creador de obras nuevas. Por otra parte, el rápido acrecimiento de la cultura por efecto de los nuevos conocimientos, sobre todo en el campo de las ciencias, adquiridos merced al contacto íntimo con otras grandes civilizaciones del pasado, plantea la exigencia de la especialización, de tal forma que acaba por afirmarse un nuevo tipo de científico que cultiva una sola disciplina (matemática, astronomía, geografía, medicina, etc.) con gran pericia y no pretende ser enciclopédico ni se preocupa gran cosa por la filosofía. En el terreno literario, la gramática se cultiva también como una ciencia precisa y minuciosa, dando lugar a la filología.
      3. Predominio de las exigencias ético-religiosas en la filosofía: La filosofía después de haber asumido un carácter sistemático por influjo de Aristóteles (mediante la tripartición en lógica, física y ética) deja cada vez mas a las diversas ciencias naturales el especular sobre los problemas de la realidad natural y acentúa su interés por las cuestiones éticas y religiosas, reflejando así una tendencia universal. En efecto, junto con la polis había declinado tambien la forma de religiosidad pública convexa a los valores políticos de la comunidad y, por consiguiente, los problemas religiosos y morales más conectados con el destino individual del hombre pasan a un primer plano.
      El primer periodo de la civilización helenístico-romana se denomina en general periodo alejandrino,
      dado que Alejandría se convierte en uno de los centros más importantes de la cultura, especialmente científica y literaria. Pero el principal centro filosófico sigue siendo Atenas, donde junto con la escuela platónica (Academia) y la escuela aristotelica (liceo), surgen, hacia fines del siglo IV, dos escuelas nuevas: la estoica, llamada así por el "Portico pintado" donde estaba situada y la epicúrea (del nombre de su fundador Epicuro de Samos) llamada también "Escuela del jardín" por la sede que tenía. Hay además otra corriente característica del periodo helenistico, el escepticismo, que en un principio estuvo ligada a Grecia, sobre todo a Atenas. Pero en lo sucesivo, todos esos movimientos filosóficos y otros más se desarrollarán o surgirán en otras partes de la gran comunidad helenístico-romana, aunque Atenas sigue siendo la sede de las escuelas más importantes, más aún, según la expresión que se difundió más tarde, de la "Escuela de Atenas", que el emperador Justiniano mando cerrar en el año 529 para herir en el corazón de la ya debilitada cultura pagana.

      El fin que perseguían gran parte de las filosofías helenísticas era en lo sustancias idéntico: garantizar al hombre la tranquilidad de espíritu. Pero las vías que señalaban para ello eran diversas:

      • El estoicismo
      • El epicuérismo
      • El escepticismo
      • El eclecticismo 
      • El neoplatonísmo
      Hasta aquí el post, espero les haya gustado y haya sido de su utilidad, en el próximo post veremos el Estoicismo, espero compartan, comenten, den +1 o clic en algun anuncio que les interese. 

      Bibliográfia




      "N. Abgano, A. Visalberghi. (Ed.). (1964). Historia de la Pedagogía, Turín, Italia Editorial Fondo de cultura económica Pag, 105-107"

      sábado, 2 de septiembre de 2017

      Aristóteles: La política y la Educación

      Buenas tardes queridos lectores, hemos llegado a la parte de las teorías de Aristóteles que más nos interesa como pedagogos, la política y la educación. Aristóteles nos cuenta como está estrechamente ligada la política y la educación con la ética, llama al hombre un animal político y a la política como la vida social del hombre. Pues bien, veamos esta última parte de los post de Aristóteles


      Aristóteles: La política y la educación


      Estrechamente conectada con la Ética esta la Política, o sea, la ciencia de la vida social del hombre. En efecto, el hombre es esencialmente un "animal político", es decir, un animal que vive en sociedad con sus semejantes; y fuera de esta sociedad no puede alcanzar la virtud. Pero precisamente por esa razón el Estado, que regula la vida social, no solo tiene la obligación de velar por el bienestar material de los ciudadanos, sino también, y sobre todo, por su educación moral para conducirlos a la virtud.

      A diferencia de Platón, Aristóteles no se tomó el trabajo de delinear un modelo de Estado ideal desprovisto de fundamento en la realidad histórica. "Es necesario tener presente -dice- un gobierno que no solo sea perfecto sino también factible y que pueda adaptarse fácilmente a todos los pueblos". Para ello estudia las formas de gobierno históricamente existentes, con el objeto de determinar cuál es la mejor. Distingue tres tipos fundamentales de gobierno: la monarquía o gobierno de un hombre solo; la aristocracia o gobierno de los mejores; la democracia o gobierno de la multitud. Esta última se llama politeia o gobierno por atonomasia cuando la multitud gobierna en provecho de todos. A estos tres tipos corresponden otras tantas degeneraciones: la tiranía que es una monarquía que tiene como fin la ventaja del monarca; la del monarca; la oligarquía; que tiene como fin la ventaja de los pudientes; la democracia; que tiene como fin la ventaja de los pobres. El mejor gobierno es aquél en que prevalece la clase media, es decir, el formado por ciudadanos de una modesta fortuna. Este gobierno evita los excesos que se verifica cuando el poder cae en manos de quienes no tienen nada o tienen demasiado.

      Al delinear la mejor forma de gobierno, Aristóteles parte del principio de que todo gobierno es bueno con tal de que se adapte a la naturaleza del hombre y a las condiciones históricas. Por tanto, no afirma la superioridad de ninguna de las tres formas de gobierno sobre las restantes, sino que más bien se preocupa por definir las condiciones necesarias para que cualquier tipo de gobierno alcance su forma mejor. La primera de tales condiciones es de carácter moral: El Estado debe tener en cuenta que la vida más alta del hombre no es la práctica, sino la teorética, es decir, la vida que realiza las virtudes más elevadas que son justamente las virtudes dianoéticas. Otras condiciones son el número de ciudadanos, que no debe ser ni demasiado grande ni demasiado exiguo (escaso, insuficiente), y a la situación geográfica, o sea el territorio del Estado. Importante es también la consideración de la índole de los ciudadanos, que debe ser valerosa e inteligente, como la de los griegos que son, según Aristóteles, lo más aptos para vivir libremente y dominar a otros pueblos. Es necesario que todas las funciones estén bien distribuidas y que se formen las tres clases que Platón quería para su Estado ideal (gobernantes, guerreros y artesanos); sin embargo, Aristóteles rechaza la comunidad de los bienes y de las mujeres.

      Función esencial del Estado es la educación de los ciudadanos que será uniforme para todos y enderezada no solo a la preparación no solo a la preparación para la guerra, sino también para la vida pacífica y, sobre todo, para la virtud. Sin embargo de la educación y de la vida política se excluirá a los esclavos. Según Aristóteles existen hombres que son "esclavos por naturaleza", es decir, que por inclinación natural son incapaces de actividades verdaderamente humanas y libres, es decir, actividades teoréticas: esos hombres han nacido para obedecer, no para mandar, y es justo que sean propiedad de otros hombres.

      Dado que solo debía ser ciudadano quien disponga de "ocio" "para la formación de la virtud y para la actividad política", el ideal educativo de Aristóteles es netamente "liberal", y no solo condena todas las artes mecánicas como indignas del hombre libre y susceptibles de generar una sensibilidad tosca y vulgar, sino que propugna porque las mismas ciencias teoréticas se estudien sin finalidades profesionales. El estudio debe ser desinteresado; también el arte (junto a la música, Aristóteles atribuye importancia al dibujo) debe practicarse en medida que no rebase el punto necesario para afinar el gusto.

      En la Política y en la Ética Nicomaquea (un escrito, De la Educación, se perdió) Aristóteles imparte toda una serie de consejos específicos de índole higiénica y pedagógica para las diversas edades del crecimiento, inspirados por los general en un extraordinario buen sentido, que en algunos aspectos parecen preludiar la educación del "gentilhombre" que en los tiempos modernos sería admirablemente esbozada por Locke. Así sucede por ejemplo con la insistencia sobre las buenas costumbres que deben adquirirse a temprana edad.

      Pero la enorme influencia de Aristóteles sobre la educación posterior no se debe tanto a sus consejos en cuanto tales como al conjunto de su doctrina, y más particularmente de su psicología y su ética. Su naturalismo, que atribuye una importancia particular en cada fase del desarrollo en cuanto tal, exige una didáctica gradual y ligada a los sentidos y a la imaginación, así como una educación moral basada en hábitos y en el dominio de si mismo conquistado con el ejercicio; por otra parte, su finalismo y la supuesta superioridad de lo teorético sobre lo práctico tiende a hacer prevalecer la educación intelectual sobre cualesquiera otras, y a desarrollar aquella sin conceder mucha autonomía al educando, puesto que a éste no se le pide que busque por cuenta propia nuevas sendas del conocimiento: el conocimiento es lo que es, una contemplación de las formas preconstruidas de la naturaleza susceptible de contemplamiento, pero no de cambios radicales, en las partes en que está ya realizadas. En efecto, realizar es obra más bien del universal intelecto activo que del hombre históricamente determinado. A esto se debe que Aristóteles en el curso de la historia, represente alternativamente, de acuerdo con las circunstancias históricas, una instancia de liberación con respecto a cualquier traba de índole sobrenaturalista al desarrollo del hombre natural, o bien, una instancia en pro de formas educativas de carácter autoritario e intelecualístico encaminadas a hacer respetar, tanto en el ámbito del saber coo de la religión, las formas constituidas y afirmadas. Pero por otra parte, esa misma ambivalencia es un índice de la sin par importancia histórica de su contribución al desarrollo de la civilización

      Bibliográfia




      "N. Abgano, A. Visalberghi. (Ed.). (1964). Historia de la Pedagogía, Turín, Italia Editorial Fondo de cultura económica Pag, 102-104"
      http://www.webdianoia.com/platon/platon_fil_polis_2.htm

      jueves, 31 de agosto de 2017

      Aristóteles: La Ética

      Buenas noches queridos lectores, seguimos escribiendo acerca de este gran filósofo y ahora hablaremos sobre la Ética, la ética de Aristóteles sigue vigente hasta nuestros días y a continuación veremos un breve resumen, espero que sea de su agrado

      Aristóteles: La Ética

      La Filosofía primera (o metafísica), la matemática, la física (de la que forman parte también la biología y la psicología) agotan, según Aristóteles, el campo entero del saber teórico, es decir, del saber que tiene por objeto el ser necesario (la sustancia), lo que no puede ser diverso de lo que es. Estas tres ciencias son además las únicas ciencias verdaderas y auténticas, puesto que para Aristóteles no puede haber ciencia sino de lo necesario. Pero además de lo necesario, existe también lo posible, es decir, lo que podría ser diverso de como es. Lo posible es el dominio de la actividad humana, la cual, siendo libre, podría desenvolverse en cualquier momento de modo diverso a como se desenvuelve efectivamente. Por consiguiente, las disciplinas que se ocupan de la actividad humana no son ciencias en el sentido teorético del término, por cuanto, al igual que la ciencia, estén o puedan estar guiadas o sostenidas por la razón. Ahora bien, la actividad humana puede ser acción o producción: es acción la que tiene su fin en sí mima; es producción la que tiene como fin el objeto producido. Las disciplinas relativas a la acción son la ética y la política; las disciplinas que conciernen a la producción se llaman artes, entre las que Aristóteles otorga especial consideración a la poesía.

      La ética de Aristóteles se propone determinar el fin y las condiciones de la actividad humana. Toda actividad está dirigida hacia la consecución de un fin que aparece como bueno y deseable: el fin y el bien coinciden. Ciertos fines se desean en vista de otros; por ejemplo: la riqueza y la salud se desean por los placeres que pueden procurar. Pero además debe existir un bien que se desee por sí mismo y no como un medio para alcanzar otro fin ulterior: ese fin es el bien supremo.

      Según Aristóteles, para el hombre el sumo bien es la felicidad; lo que se trata es de saber en que consiste la felicidad. Reflexionemos, cada cual es feliz cuando hace bien su trabajo: el músico cuando toca bien, el constructor cuando construye a la perfección. Por tanto, el hombre será feliz cuando realice bien su tarea propiamente humana. ¿En que consiste esa tarea? Obviamente en el ejercicio de la razón, que es lo que distingue al hombre de otros animales. Pero el ejercicio de la razón es la virtud; por lo tanto, la felicidad consiste en la virtud. A la virtud por otra parte se une necesariamente el placer que se acompaña al ejercicio normal de toda actividad.

      De las tres partes del alma humana solo dos son suceptibles de ejercitar la razón: la parte intelectiva, que es la razón misma, y la parte apetitiva que, no obstante hallarse desprovista de razón puede ser dominada y dirigida por la razón. Por el contrario, el alma vegetativa no puede participar en la razón. Existen pues, dos virtudes fundamentales: la virtud intelectiva o dianoética, que es la actividad propia del alma intelectiva; la virtud moral o ética, que es el dominio del alma intelectiva sobre los apetitos sensibles.

      La virtud moral o ética consiste en la capacidad de escoger el justo medio entre dos extremos viciosos, de los cuales uno peca por exceso, el otro por defecto. La valentía, que es el justo medio entre la cobardía y la temeridad, nos refiere a lo que se debe y a lo que no se debe tener. La templanza, que es el justo medio entre la destemplanza y la insensibilidad, nos refiere al uso moderado de los placeres. La libertad, que es el justo medio entre la avaricia y la disipación, nos refiere al empleo prudente de las riquezas. La magnanimidad, que es el justo medio entre la vanidad y la humildad se refiere a la recta opinión de sí mismo. La mansedumbre que es el justo medio entre la irascibilidad y la indolencia, se refiere a la ira. La virtud ética fundamental es la justicia, que se puede entender ante todo como la plena conformidad a las leyes, si bien en tal caso deja de ser una virtud particular para convertirse en la virtud total y perfecta, porque perfecto es el hombre que se conforma en todo y por todo a las leyes. Pero la justicia puede entenderse también como una virtud particular y entonces es distributiva o conmutativa. La justicia distributiva es la que preside la distribución de los honores, el dinero y todos los demás bienes que es necesario dar a cada cual de acuerdo con sus méritos. La justicia distributiva tiende a realizar una exacta proporción: las recompensas distribuidas entre dos personas deben ser entre sí como los respectivos méritos. La justicia conmutativa  preside, por el contrario, los contratos que pueden ser voluntarios (compra, venta, locación, etc.) o involuntarios (fraude, robo, envenenamiento, etc.; o bien violencia, por ejemplo golpes y asesinatos, etc.). La justicia conmutativa o correctiva tiende a compensar las ventajas y las desventajas entre los dos contratantes, es decir, instruye una pura y simple igualdad.

      Sobre la justicia se funda el derecho, que puede ser privado o público. Este último rige la vida asociada y se distingue en legítimo (positivo) que es el sancionado por las leyes y el derecho natural que es idéntico en todos los hombres. La equidad es una corrección a la ley mediante el derecho natural y sirve para evitar injusticias que a veces se derivan de la aplicación mecánica de la ley.

      La virtud intelectiva o dianoética es la que consiste en el ejercicio de las facultades intelectivas. Comprende la ciencia, el arte, la cordura, la inteligencia y la sabiduría. La ciencia es la capacidad demostrativa (apodíctica) que tiene por objeto lo necesario y lo eterno. El arte es la capacidad productora de objetos; la cordura es la capacidad de actuar convenientemente en relación con los bienes humanos. La sabiduría es la virtud dianoética más alta y comprende al mismo tiempo la ciencia y la inteligencia, es decir, la facultad de demostrar y la facultad de intuir los principios de la demostración. Se ocupa de las cosas más elevadas y divinas, a diferencia de la cordura que,  por el contrario, tiene que ver con las cuestiones humanas.

      Conexiones con la virtud tiene la amistad, de la que Aristóteles se ocupa extensamente en la Ética Nicomaquea y que entiende como la totalidad de las relaciones de solidaridad y afecto entre los hombres. La verdadera amistad no se funda ni sobre la utilidad ni sobre el placer recíproco, sino sobre el bien y la virtud; y como tal es estable y eterna.

      La más alta encarnación de la vida moral y de la vida humana en general es, según Aristóteles, el sabio. Y en efecto la más alta forma de vida para el hombre es la vida teorética, es decir, la vida dedicada a la investigación científica. El sabio se basta a sí mismo porque su fin está en el mismo, en la actividad de su razón. Por tanto, también la vida del sabio esta hecha de serenidad y paz: él no se afana persiguiendo los fines que no puede alcanzar. De esta forma Aristóteles  hace propia y define en la ética la actitud adoptada anteriormente por Sócrates y Platón. La más alta vida es para el hombre la que se dedica a la investigación: solo en ella alcanza el hombre su fin supremo, su felicidad

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      Bibliográfia


      "N. Abgano, A. Visalberghi. (Ed.). (1964). Historia de la Pedagogía, Turín, Italia Editorial Fondo de cultura económica Pag, 99-102"