lunes, 12 de junio de 2017

El pragmatismo

Posted by Emmanuel Urias on junio 12, 2017 with No comments
Continuaremos explorando los problemas de la teoría del conocimiento con sus respectivas corrientes, ya vimos el Dogmatismo, vimos también el Escepticismo, el Subjetivismo y relativismo, y ahora toca el turno de la siguiente corriente filosófica, llamada Pragmatismo, pero ¿Qué es el pragmatismo? pues bien, aquí responderemos esa pregunta

Pragmatismo

Pragmatismo
El escepticismo presenta una actitud esencialmente negativa, puesto que significa la negación de la posibilidad del conocimiento; sin embargo, el escepticismo toma un sentido positivo en el moderno pragmatismo (Acción). Al igual que el escepticismo, el pragmatismo abandona el concepto de la verdad en el sentido de la concordancia entre el ser y el pensamiento. Pero el pragmatismo avanza más allá de la simple negación y sustituye el concepto rechazado por uno nuevo acerca de la verdad; según esto, verdadero significa útil, valioso, alentador de la vida. De esta manera el pragmatismo modifica el concepto de la verdad, puesto que parte de una concepción particular del ser humano. Para el pragmatismo, el hombre no es, en primer término, un ser teórico o pensante, sino un ser práctico; un ser de voluntad y acción, cualidades estas que son servidas por el intelecto y no al revés; puesto que el intelecto es dado al hombre, no para indagar y conocer la verdad, sino para moverse en la realidad. Así, el conocimiento humano, tiene sentido solamente en el camino práctico. La verdad consiste, entonces, en la congruencia entre los fines prácticos y los pensamientos, siempre que estos redunden en un beneficio para la conducta práctica del hombre. Desde este punto de vista, el juicio "la voluntad humana es libre" es verdadero porque resulta provechoso para la vida humana, y en particular para la vida social.

Se considera el filósofo norte americano William James (1910), como fundador del pragmatismo y a él se le atribuye también su denominación. Otro exponente importante en esta corriente es el filósofo inglés Shiller, quien le da el nombre de humanismo. El pragmatismo se ha extendido también en Alemania, principalmente por Friedrich Nietzche (1900) quien, partiendo de una valoración naturalista y voluntarista del hombre, propone que "la verdad no es un valor teórico, sino tan solo una expresión que designa la utilidad y expresa aquella función del juicio que conserva la vida y sirve a la voluntad de poder"; lo mismo se expresa de manera tajante y paradójica en lo siguiente: "La falsedad de un juicio no constituye una objeción contra ese juicio. La cuestión es hasta que punto estimula la vida, conserva a la vida, conserva a la especie y tal vez incluso educa a la especie". También Hans Vaihinger, en La filosofía del como sí, va sobre una línea pragmática, apropiándose de la concepción de Nietzche, el hombre es fundamentalmente un ser activo; el intelecto no le ha sido dado para conocer la verdad, sino para actuar; pero muchas veces sirve a la acción y a sus fines precisamente porque elabora representaciones falsas. Para Vaihinger, nuestro pensamiento trabaja principalmente con supuestos conscientemente falsos, con ficciones que se presentan como valiosas fantasías en tanto que son útiles para la vida. La verdad es, entonces, el error más adecuado. Por último, el pragmatismo es defendido también por Georg Simmel, en su Filosofía del dinero, donde dice que "son verdaderas aquellas representaciones que resultan ser motivos de acción adecuada y vital".

Es evidente que no será lícito enfocar solamente los conceptos de verdad o utilidad. Es suficiente examinar de cerca el contenido de esos conceptos para entender que tienen un significado distinto. La experiencia nos revela constantemente que una "verdad" puede obrar en un sentido negativo; la guerra mundial sería un ejemplo muy instructivo, de una u otra parte se tomaba como un deber el ocultar la verdad, para evitar posibles efectos negativos. Sin embargo, estas posiciones no lesionan las posturas de Nietzche y Vaihinger, que sostienen, como ya lo hemos visto, la distinción entre "lo verdadero" y lo "útil", conservándose así el concepto de la verdad en el sentido de la congruencia entre el ser y el pensamiento; pero, en su opinión, no se alcanza nunca esta congruencia. No existen juicios verdaderos, puesto que nuestra conciencia cognoscente trabaja con representaciones conscientemente falsas, esta postura se identifica plenamente con el escepticismo y por ello se anula a sí misma. Vaihinger sostiene la tesis de que todo contenido del conocimiento es una ficción, pero al mismo tiempo es verdad. Lo que el expone en su filosofía del como si pretende ser algo más que meras ficciones, pretendiendo constituirse en la única teoría exacta del conocimiento humano y nunca "una propuesta conscientemente falsa". El error fundamental del pragmatismo consiste en no ver la esfera lógico, en desconocer el valor autónomo del pensamiento humano.

El pensamiento y el conocimiento efectivamente se encuentran en estrecha relación con la vida, ya que se encuentran incluidos totalmente en la vida psíquica humana. El valor del pragmatismo se deduce precisamente del reconocimiento y la continua alusión a esta relación entre el conocimiento y la vida, pero este reconocimiento no debiera invitarnos a desconsiderar la autonomía del pensamiento y hacer de él una mera función de la vida, lo que solamente podría suceder, como ya se ha visto, cuando se falsea el concepto de la verdad o se le niega, como en el caso del escepticismo, estas actitudes ofenden nuestra conciencia lógica.

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