viernes, 16 de junio de 2017

El origen del conocimiento

Introducción

El origen del conocimiento
Cuando formulamos un juicio; por ejemplo: "El sol calienta la piedra", lo hacemos fundándonos en determinadas percepciones. Vemos como el sol ilumina la piedra y comprobamos al tocarla que se calienta poco a poco; para emitir un juicio, en este caso nos apoyamos en nuestros sentidos: la vista y el tacto; o dicho de otra manera, en la experiencia.

Pero, es de notarse que nuestro juicio contiene un elemento que no es propio de la experiencia; esto es, nuestro juicio no solo expresa que el sol alumbra la piedra y que esta se calienta, sino que también afirma que entre estos dos procesos existe una íntima relación, una conexión causal; así que la experiencia nos permite determinar que un proceso sigue al otro; agregaríamos la idea de que un proceso resulta del otro, o sea; es causado por el otro. Entonces el juicio "el sol calienta la piedra" nos muestra dos elementos, de los cuales uno procede de la experiencia y el otro del pensamiento. Cabría preguntarse ¿Cuál de estos elementos es el más determinante, el decisivo?. La conciencia que conoce, ¿se apoya preferentemente o tal vez exclusivamente en la experiencia, o en el pensamiento?; ¿cuál de las dos fuentes de conocimiento, obtiene sus conceptos?, ¿donde reside el origen del conocimiento?.

En el tema del origen del conocimiento se pueden distinguir dos aspectos diferentes: el psicológico y el lógico. Sobre el primer aspecto cabría preguntarse ¿cómo tiene lugar psicológicamente el conocimiento en el sujeto pensante?; en el segundo aspecto: ¿en qué se funda la validez del conocimiento?, ¿cuáles son sus bases lógicas?. En la historia de la filosofía, estas interrogaciones no han sido separadas; pero existe una íntima conexión entre ellas. La solución de la cuestión de la validez supone una concepción psicológica determinada. Quien considera, por ejemplo que el principio del conocimiento es el pensamiento. Por el contrario, el que reconociera como un fundamento del conocimiento a la experiencia, negará la autonomía del pensamiento, incluso en sentido psicológico.

Estos dos aspectos (la razón y la experiencia) se les conoce como racionalismo y empirismo y los tocaremos en las entradas siguientes

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