domingo, 16 de abril de 2017

Augusto Comte y el positivismo

Posted by Emmanuel Urias on abril 16, 2017 with No comments


Sociólogo francés (19 enero 1798-5 septiembre 1857)

Augusto Comte es considerado el creador de la sociología como ciencia y padre del positivismo.

Positivismo

El positivismo surgió en Francia en la segunda mitad del siglo XIX, su nombre proviene de la idea de utilizar para la investigación filosófica los métodos y resultados de la ciencia positiva.

En sus orígenes el positivismo tuvo como fundador a David Hume, siendo a la postre su principal representante Augusto Comte.

Augusto Comte abandonó la especulación filosófica de lo sobre natural en favor de la investigación científica.


Según Comte, el conocimiento de todos los temas, debería estar en relación directa con la evidencia empírica (la experiencia sensible).

El estudio sistemático de Comte de la estática y dinámica de la sociedad sentó las bases de la sociología moderna, a la cual en un principio llamó “física social”.

Postulado y características

En su obra “Curso de filosofía positiva” fijó el principio básico del positivismo:

“No existe otro conocimiento que el empírico, el que se funda en los hechos y formula leyes de coexistencia y relación de fenómenos”.

Menciona que al limitarse a la observación de la realidad “no conocemos los fenómenos, sino las apariencias de las cosas”.

Así mismo, dice que: Toda metafísica (el hecho de limitarse a la simple observación de los hechos generales de las cosas) es un intento inútil y estéril, carente de sentido.

El único método válido para Comte es el de las ciencias experimentales o ciencias positivas.

Los tres estados del positivismo

Todas las ciencias deben recorrer en su desarrollo tres fases o estados:

ü  Estado Teológico: provisional y preparatorio, en el que la mente busca las causas y principios de las cosas; en lo más profundo, lejano e inasequible, es decir en poderes divinos.

En ese estado, en el que predomina la imaginación, corresponde – como dice Comte – a la infancia de la humanidad.
ü  Estado Metafísico: Crítico y de transición, en el que se intenta explicar la naturaleza de los seres sin recurrir a agentes sobrenaturales, sino en identidades abstractas (métodos filosóficos).

Este estado correspondería a la pubertad histórica de la humanidad.

ü  Estado positivo: Es en el que la mente se atiene a la realidad: a las cosas o hechos. El positivismo solo busca hechos y leyes, se ajusta a lo positivo, a lo que es y existe, es decir, a lo que está puesto o dado en la realidad.

Las ideas de orden y progreso

Las raíces del pensamiento sociológico de Comte se encuentran en Montesquieu, de quien toma el determinismo de los hechos históricos, en los que la constancia de relaciones permite descubrir leyes sociológicas, y en el pensamiento de Marie-Jean de Caritat, conde de Condorcet, de quien toma la ley de progreso humano:

Para el conde de Condorcet, el progreso humano debe recorrer diez etapas, que elevarían sucesivamente a la especie humana sobre la oscuridad de la ignorancia por medio de las luces del porvenir.

La idea de orden, se refiere a la unidad sistemática de la sociedad en una época determinada, a la estructura que le da estabilidad y firmeza.

La idea de progreso, por el contrario, muestra el paso de un orden determinado a otro.

Las dos ideas conjuntamente permiten valorar todas las etapas por las que ha pasado la humanidad a lo largo de su desarrollo histórico.

Influencia del positivismo en México (1867-1910)

El positivismo tuvo gran aceptación entre muchos personajes del triunfante movimiento republicano, ya que se adecua políticamente a una posición continuadora del liberalismo.

Según los positivistas mexicanos, la ley de los tres estados se había cumplido en México:

·         La colonia, el estado teológico
·         La lucha contra la colonia, el estado metafísico.
·         Con la Reforma y la República se había llegado al estado positivo

Después de la lucha contra la Colonia la burguesía mexicana buscaba orden en la sociedad a cualquier precio, por lo que su principal lucha era con los liberales y conservadores que se empeñaban en sostener ideas anárquicas, las cuales eran efectivas para destruir un orden, pero nunca para construirlo.

Este combate tuvo efecto en varios aspectos de la realidad social mexicana que aun hoy puede sentirse en todos los niveles y principalmente en los educativos: programas y proyectos de educación, ciencia e investigación.

Durante los años de fiebre positivista los políticos formados en estas ideas, al igual que los científicos, trataron de poner orden y lograr entonces la estabilidad social.

Defendían con tal ahínco el positivismo y la metodología científica que el pueblo les propinó el mote del partido de los científicos.

Gabino Barreda, personaje crucial del positivismo en México, fundó la escuela nacional preparatoria, cuna de las nuevas ideas y gran semillero de los hombres influyentes del país.

Los preparatorianos llegaron a ser en poco tiempo líderes de la administración pública y directores de la actividad intelectual.

A medida que se avanzaba en la primera década del siglo XX, las aplicaciones de las doctrinas del positivismo iban brindando sus frutos.

La idea fundamental en que se apoyaba el positivismo en México era la concepción de orden, basada en un equilibrio y jerarquía de los diversos estratos sociales.

Según Gabino Barreda, el positivismo llegó a significar tanto para México que incluso en los tres colores de la bandera, podía percibir los tres principios del lema de Comte, con una ligera variante: Libertad, orden y progreso.

Así mismo también se veía reflejado este lema en la frase que marcó el proceder del Porfiriato: “Orden y Progreso”.

Benito Juárez sin darse cuenta junto con varios de sus más cercanos colaboradores liberales, llevaron a cabo parte del desarrollo del positivismo en México.

Un ejemplo de esto serían las leyes de Reforma, las cuales se basan en muchas ideas de positivistas: la separación iglesia-estado, la nueva forma de impartir la educación en México, siendo esta ya meramente científica y no religiosa o basada en creencias.

A su vez, Porfirio Díaz puede ser considerado como un digno representante de algunos aspectos del positivismo, ya que es cuando el país logra el mayor nivel de Orden y Progreso.

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